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Xadrez e Pintura
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“EL AJEDREZ, LOS HOMBRES Y LA SOCIEDAD ARTES Y REPRESENTACIONES La pintura Convertido en espacio simbólico, social y onírico por los sueños que engendra, pero a la par en espacio real, rítmico, figurativo, dedicado al juego, el tablero, con sus piezas, sus jugadores y sus estrategias, es un tema que atraviesa la historia de la pintura, desde las iluminaciones medievales a los soportes pictóricos contemporáneos. La representación del tablero y de los jugadores de ajedrez, testigo de la evolución del juego, está también ligada a los avances técnicos, políticos, sociales o filosóficos, tanto como otros temas clásicos de la pintura: la historia, el paisaje, el retrato, la naturaleza muerta..., o como otros temas lúdicos o de esparcimiento: jugadores de cartas, carreras de caballos, escenas de bailo o de cafetines... De formas relativamente estables, el juego de ajedrez resulta, por su diseño, un objeto fácilmente identificable en los documentos gráficos, pese a los diferentes contextos históricos en que se sitúe. ... La escenificación de una partida de ajedrez puede adoptar diversas formas. Entre ellas, algunas representaciones célebres provienen de las tradiciones flamenca, iraní y francesa. ... Estigmatizado por la Iglesia como una activídad de perdición, el ajedrez, que conjuga el símbolo y la alegoría, forma parte a menudo de los temas relacionados con la vanidad. Son cuadros que oponen la vida terrestre y sus riquezas (los placeres, el saber, el poder...) a la muerte, de la que ningún ser humano puede escapar. En la Naturaleza muerta en el tablero (1630), del pintor francés Lubin Baugin, el tablero está representado con rectitud y rigor plástico, mientras los cinco sentidos son evocados por el pan, los claveles y el vino a través del cristal... Hasta el descubrimiento de la perspectiva, el juego del ajedrez se representa a menudo en el mismo plano vertical que los personajes,”de pie” como ellos; a menudo resulta también desproporcionado con relación a los jugadores. Así, en una miniatura (c. 1282-1283) extraída del tratado sobre los juegos del rey de Castilla Alfonso X el Sabio, el jugador negro y su consejero están pintados de perfil, mientras que el blanco y su acólito aparecen casi frontales. Perpendicularmente a estos planos, sobre un tablero de tamaño desproporcionado, pues sube de frente hasta el nivel de la cabeza de los jugadores, se encuentran las piezas, presentadas en sección, como si estuvieran situadas planas sobre el tablero, pero vistas de arriba abajo. En el siglo xv, la concepción del espacio cambia: entran en juego diversos sistemas de perspectivas. Lo que Alberti teoriza en De pictura (1435) servirá de base para la representación del espacio pictórico hasta los impresionistas. El tablero puesto en perspectiva es un croquis de estudio para varias generaciones de pintores. Desde finales del siglo XIX, las artes de vanguardia se distancian de la exclusiva utilización de la perspectiva geométrica clásica. Los cubistas, especialmente Juan Gris cuando pinta en 1915 un Tablero verde y negro, se lanzan a la construcción de un nuevo releve: entrelazan la aparente oscuridad de los bordes proyectada por las sombras con zonas de superficies negras lisas, prolongan los lados ficticios por medio de líneas blancas y negras, reducen los planos de cobres apagados (algunos tonos de verde, pequeñas superficies amarelas y azules, maderas simuladas). Ludwig Markus, llamado Louis Marcoussis, en una Naturaleza muerta en el tablero (1912), intenta limitar los volúmenes por medio de los planos: los objetos (mapa, carta, garrafa) rodean un tablero colocado sobre una mesa, paralela a su vez a los planos de las paredes y del suelo (cubismo analítico). Opuesto al grupo de Montmartre de los cubistas radicales (Picasso, Juan Gris, Braque...), el grupo de Puteaux, o grupo de la Sección de oro, se reúne en torno al estudio de los hermanos Duchamp —Gaston, liamado Jacques Vilon (pintor), Raymond (escultor) y Marcel (pintor)—. Incluye además a Metzinger, Glelzes, La Fresnaye y Picabia. Para estos cubistas más moderados, la construcción de los temas está a veces impregnada de cierta «posición en damero» de los volúmenes. Un débil contraste entre las casilas negras y las blancas, un abanico de cores limitados y «sucios» anuncian la evolución hacia el cubismo sintético de Marcel Duchamp. Apasionado jugador de ajedrez como su amigo Man Ray, Marcel Duchamp pintó, en agosto de 1910, a sus dos hermanos jugando al ajedrez, tema que proseguirá a partir de 1911 en una serie de retratos de jugado res. Superando la categoría de aficionado, Duchamp formó parte en 1924 del equipo que representó a Francia y conoció a Alekhine. A partir de un lienzo donde figura una corona de rey que contiene un tablero construido por medio de un juego de curvas, Duchamp realizó el cartel anunciador del Campeonato de Francia de 1925 (se clasificó en el sexto lugar). Las obras de Duchamp, pintadas a menudo en un camafeu de tonos gris verdosos muy atenuados, hacen que el objeto pierda poco a poco densidad y homogeneidad, en un juego de transparencias que revaloriza sus cualidades. Su propia experiencia de jugador le permite huir del peligro de un acercamiento excesivamente doctrinario al cubismo. Se preocupa más del ambiente, de la percepción, de la atmósfera de una partida que de la representación de las piezas. Estas, revueltas sin orden ni concierto, giran en tomo a los perfiles de los jugadores. En cuanto a su hermano Jacques, aprovecha las posibilidades matemáticas de la estructura del ajedrez para completar su procedimiento de «des composición constructiva» en El tablero de ajedrez (1919). Para muchos pintores, el ajedrez constituye una etapa necesaria de la reflexión artística. Las grandes obras de Marcel Duchamp —Desnudo bajando una escalera, Fuente, La novia al desnudo...— no están directamente relacionadas con el ajedrez, pero podrían haber sido realizadas sin las reflexiones del artista sobre el juego? ... Otros artistas, aunque sin referencias explícitas, se vinculan al tema del ajedrez, tanto en el aspecto conceptual como en el aspecto visual del juego. Si se analizan los tejídos a cuadros de Vaiensi, las cuadrículas hechas a base de cintas, redes y cuerdas de nudos de Viallat, y sobre todo los trenzados de François Rouan, que construirá en la serie Según sus caras (1984) un lugar de encuentros sobre un tablero blanco y negro, es obligado constatar la proximidad formal entre estas obras y el tema del ajedrez. Finalmente, otros pintores hacen referencias explícitas al juego, como Maxime Relange, que investiga y profundiza en las soluciones cubistas al cuadro costumbrista, o Dominique Digeon, que se dedica a captar la problemática del tiempo en el juego (más en concreto, el instante del movimiento y las modificaciones de la situación visual y estratégica de la partida que el mismo implica).” LAROUSSE DEL AJEDREZ, Larousse Editorial, S. A. Barcelona, 2000, obra editada com a colaboração da Federação Francesa de Xadrez e sob a direção de Marc Gatine. |
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